Capítulo 07. Una cena, solo tú y yo


ALMAS SILENCIOSAS
ESSENCES

Capítulo 07. Una cena, solo tú y yo

« Ese día te conocí, sentí tu alma con la mía, presentí esa soledad. Lo que no me esperé, fue que sin pensarlo, me enamoré de ti, sin siquiera yo saberlo. »

—¿Moshi Moshi? —contestó Tatsuya de mala gana.
Hola Tatsu-chan —saludo Kiyoshi con burla notoria en su voz.
—¡Que no me digas así!
Ok, no estoy para molestarte, solo quiero que salgas un rato conmigo
—No, deberías saber que eres una molestia —rechazó Tatsuya sonriendo ligeramente.
Vamos hombre que no asesino tampoco —bromeó Kiyoshi.
—si no voy seguirás molestando y ya me debes varias el día de hoy —contestó el castaño resignado.
vamos Tatsuya, sal un rato conmigo, no te quitaré tanto tiempo, solo es una cena inofensiva
Suspiró. Parecía que no iba a descansar todavía, además, para que negarlo, seguía con hambre después del cansado día que había tenido, —de acuerdo, dime dónde tengo que ir y nos vemos ahí.
No te arrepentirás, prometo comportarme
—Si rompes tu promesa, eres hombre muerto —bromeó siguiendo su juego, y después de escuchar la dirección, indicó al chofer que le llevara.

1

«Creo que me equivoqué con Tatsuya, pero hay algo que es extraño en él. Su mirada es muy solitaria si la observas bien, actúa como si nada pero a la vez como si ocultara tantas cosas. Quiero conocerle más, esto no es suficiente, quiero saber que guarda con tanto recelo », pensaba Etsuya cuando llegaba al edificio donde vivía. Subió por el elevador hasta el edificio que le correspondía y cuando llegó, fue sacando las llaves al caminar por el pasillo. Llegó a la puerta de su hogar y la abrió saludando al entrar, —ya llegué—, dijo dejando su mochila en uno de los sillones.
Yukio, que se encontraba sentado en uno de los sillones viendo el televisor, volteó la mirada un poco saludando con un movimiento de su mano izquierda, —¿dónde te metiste toda la tarde? —pregunto curioso.
—En ningún lado en especial, solo fui a comprar mi libro —mencionó Etsuya sentándose en el mismo sillón que la mochila.
—De que me sorprendo, eres un adicto a la lectura —señaló Yukio aburrido volviendo al televisor.
—¿Y Kiyoshi?
—Se fue a conquistar, tiene unos 10 minutos
—Por cierto, Tatsuya es una buena persona, muy alegre y rebelde —señaló con aparente simpleza, más en el fondo era para que el rubio multicolor le prestara atención. Cosa que funcionó.
—¿Fuiste con él? —Se volteó curioso y un poco sorprendido Yukio, —vaya, me alegra que arreglaras ese asunto tu mismo —sonrió, claro que le ponía feliz, Etsuya tenía que dejar ese mal habito que tenía de juzgar a las personas a simple vista.
—Bueno, quería conocerle para no sentir la molestia que traía conmigo —se sinceró Etsuya con la cabeza inclinada hacia sus manos. No tenía sentido ocultarlo cuando era verdad.
—Lo que te molesta no es él, si no que Kiyoshi se fijó en Tatsuya —aludió Yukio con la seriedad que le caracterizaba cuando tocaban el mismo tema.
—Puede ser que sí, pero no puedo hacer nada —Etsuya levantó la mirada con tintes de tristeza pintada en ella.
—Tienes razón, no podrás hacer nada mientras tengas ese miedo contigo. Perderás la oportunidad si no le dices nada —Yukio no sabía cuántas veces le había indicado lo mismo pero simplemente Etsuya era demasiado terco.
—No es conveniente Yukio, creo que…
—Ese es tu problema, —interrumpió, —mientras no saques ese sentimiento, seguirás sufriendo como hasta ahora —cansado de lo mismo, Yukio se recargó sobre el respaldo del sofá para terminar la plática.
Movimiento que entendió a la perfección Etsuya, —me voy a acostar, buenas noches —dijo al levantarse para encerrase en su habitación, con el humor por los suelos. Yukio debería aprender a mantenerse al margen de situaciones que no le incumbían.
—Buenas Noches —dijo Yukio observando la escapada de Etsuya. Sí, porque eso era, su amigo simple y sencillamente se escabullía de un sentimiento que, según él, le podría perjudicar. «Vas a salir perdiendo más tú que Kiyoshi en todo esto, todo por tu miedo a perderle», pensó poniendo sus brazos sobre la cara, cansado de la terquedad y el miedo de Etsuya.

2

Kiyoshi llevaba 10 minutos esperando a Tatsuya en la puerta del restaurante cuando éste llegó. El rubio sonrió saludando al ver que éste se acercaba, no obstante, el castaño había llegado con mal humor.
—Hola Tatsuya —, saludó Kiyoshi para que su acompañante no se arrepintiera si le decía Tatsu-chan de nuevo.
—Hola —dijo escueto Tatsuya. Estaba cansado, por esta razón su mal humor estaba en el limbo de las bromas que pudiera hacer Kiyoshi en ese momento.
Al entrar en el restaurante, se dirigieron a una de las mesas que daban a las ventanas del local. Se sentaron frente a frente. Kiyoshi con una sonrisa, estaba feliz de que el otro hubiera aceptado.
Tatsuya con la seriedad reflejada en su rostro apático, cansancio que se traducía en molestia, aunque no podía negar que tuviera hambre, más si el rubio era el que iba a pagar.
—Gracias por aceptar venir —mencionó Kiyoshi sonriente, con ambos codos apoyados en la mesa y su cabeza haciendo la misma acción pero en sus manos.
—Vine porque tengo hambre, solo por eso —Tatsuya no iba a aceptar que en el fondo, tenía curiosidad también por conocer más a fondo a este chico.
—Vamos, no seas tan roñoso hoy, solo quiero convivir bien contigo sin tener a un lado a Yukio y Etsuya —se sinceró Kiyoshi. Era cierto que eran sus amigos, los únicos pero quería conocer bien a Tatsuya, sin mascaras, las cuales debía usar enfrente de ellos algunas veces.
—Ya veo, pues como sigamos como perros y gatos, va a ser imposible que eso pase —sonrió Tatsuya ligeramente haciendo que sus rasgos se hicieran más suaves.
—Créeme cuando te digo que me gusta cuando te veo enojado, por ahora no venimos a eso. Vamos a cenar —acotó el rubio llamando al mesero.
—¿Qué desean pedir?
—Tráeme un ramen de cerdo —pidió Tatsuya ahora más tranquilo que como llegó.
—Tepanyaki —fue la orden de Kiyoshi que sonriendo despidió al mesero.
—Enseguida
—Si no es indiscreción, ¿Por qué llegaste a mitad de curso? —preguntó Kiyoshi con curiosidad con su mirada fija en su compañero.
Tatsuya suspiró con la cabeza hacia abajo, aún así decidió contarle, —me expulsaron, entonces Katoo, mi tutor, hizo lo imposible por darme una última oportunidad para permanecer en Japón y buscó un colegio que me aceptara, entonces llegué a Tokyo y por consecuencia a tu escuela —no pasaba nada si solo contaba los problemas escolares, claro, sin entrar en detalles.
—Guau! Debiste de hacer algo grave para eso —Kiyoshi se sorprendió un poco con la tranquilidad con la que hablaba Tatsuya. No obstante se sorprendió más cuando le dijo las veces que había sido expulsado.
—Me han expulsado de 5 colegios desde que me ha cogido bajo su tutela, en pocas palabras, le tengo al límite de su paciencia —dijo sonriente Tatsuya. Si, Soun Katoo estaba acabando por fastidiarse de dejarle solo, también contaba su preocupación desde que le había cogido prácticamente de la calle.
—Me salí de mi hogar, vivía solo con mi madre. Ella conoció a otro hombre que cargaba consigo a un niño de 12 años, no lo soporté y me salí de casa. —Empezó su historia después del silencio de Tatsuya, además de que Kiyoshi se sintió en confianza. —Ella lo aceptó, me da un pequeño sustento económico para pagar los gastos de casa hasta el próximo año que pueda trabajar medio tiempo y mantenerme por mi mismo —aunque claro, siempre había cosas que guardar, así como él tenía sus secretos, el aún conservaría los suyos.
Tatsuya se le quedó viendo desde que comenzó a hablar, Kiyoshi solo tenía a su madre biológica, por su lado, él que había tenido a los dos, prácticamente era un huérfano. —Entonces conociste a Etsuya y Yuki, ¿cierto? —preguntó curioso.
—Sí, son como hermanos para mí, no dejaría que les pasara nada malo —sonrió Kiyoshi, «parece que ya empieza a tenerme confianza, que bueno», pensó al observarle.
—Que bien —fue lo único que dijo Tatsuya antes de que el mesero les trajera sus pedidos.
Se dedicaron a comer, envueltos en un silencio agradable, un ambiente que le hizo sentir bien a Tatsuya. Un silencio en el cual se sintió como en casa para Kiyoshi, un silencio en el cual, no había soportado vivir con su madre, aquella oscuridad en la que su madre lloraba sin el menor ruido posible ante la muerte de su padre.
—Dime algo, ¿Por qué eres tan voluble? Lo digo porque en realidad te molestas con mucha facilidad —preguntó Kiyoshi para romper el silencio una vez avanzaron los minutos en total silencio entre ambos.
Tatsuya pensó un poco la pregunta, Katoo siempre se lo preguntaba, —no lo sé, a lo mejor es porque así me he hecho —, aunque claro, siempre había razones que no pensaba revelarle al rubio.
—No te preocupes, no tienes que contarme si no quieres —Sorprendió a Tatsuya. Kiyoshi sintió la evasiva y le entendía, había cosas que no se podían decir, por lo que iba a esperar hasta que sintiera la confianza de contarle.
Terminaron la cena, la cual pagó Kiyoshi como había prometido. Una vez en la puerta, era el momento de despedirse.
—Creo que es hora de irme, eres un buen chico Kiyoshi. Nos vemos mañana —le dijo Tatsuya con una sonrisa más agradable y con más confianza. Se dio la vuelta y empezó a caminar hasta donde le había dicho al chofer que le esperara.
—Hasta luego —, se despidió Kiyoshi y se le quedó viendo, «eres un verdadero misterio, pero creo que también eres un chico muy sensible que se oculta en un caparazón, pero lograré llegar a ti, lo prometo. » se dijo así mismo, se dio la vuelta partiendo al departamento, a su hogar, con aquellos que se habían vuelto sus hermanos, pero con un nombre y una persona en la cabeza, impregnada en todo su ser. Tatsuya Katsumoto.

3

Tenía un rato de haber llegado al departamento. Desde entonces, Tatsuya se encontraba sentado en su cama, con una pierna estirada mientras la otra se encontraba encogida, sirviendo de apoyo para apoyar sus brazos y su mentón. Su vista observaba hacia la ventana que tenía pegada a su cama, pero en realidad pensando en esos tres que había conocido.
Etsuya parecía una persona tranquila y estudiosa, pero en el fondo era un chico que se ponía celoso cada vez que se acercaban a los dos rubios. Yukio, un chico callado en la escuela pero con una desenvoltura cuando se trataba de música o conquistar a alguien. Y Kiyoshi, un chico siempre alegre y bromista, serio cuando se necesitaba pero sincero.
—Son un misterio. Presiento que esos tres me van a dar muchos problemas —sonrió finalmente, tenía mucho que vivir, después del infierno, parecía que la tranquilidad y la felicidad le empezaban a sonreír, aunque claro, no esperaba que eso durara por mucho tiempo.
—Creo que es hora de dormir —susurró parándose solo para desnudarse, quedando solo en bóxers. Se acostó de nuevo y cerró los ojos. Mañana sería otro día, por hoy, solo quería dormir, descansar del trajín de ese día.

4

Se encontraba subiendo las escaleras, a punto de llegar a casa, pero aún seguía con la mente en la cafetería, con la imagen de Tatsuya. Ese día fue increíble a su lado.
—Vaya, eres un verdadero reto Tatsuya —susurró Kiyoshi, sonriente y frente a la puerta del departamento con llave en mano. Sin esperarlo, la puerta se abrió dejando ver a Yukio, con una ceja levantada y una divertida expresión.
—Me parece que alguien se divirtió esta noche —burlón, Yukio se arrimó a un costado para que entrara Kiyoshi quien con una sonrisa le devolvió el saludo.
—Claro que me divertí, de hecho, logré que ahora no estuviera de gruñón —, Kiyoshi se fue directo al sillón donde tiempo antes había estado Yukio.
—Lamento tener que regresar al tema pero, tienes que ser sincero con Etsuya — Kiyoshi levantó su ceja izquierda puesto que no sabía a qué se refería Yukio, —me refiero a que seas directo con Etsuya, te aseguro que tarde o temprano saldrá lastimado.
—Otra vez con el mismo tema — suspiró Kiyoshi. Se deslizó por el sillón quedando acostado. La verdad, es que ni él mismo sabía qué hacer, — Yukio habíamos platicado y te dije que encontraría la ocasión para decirle —dijo con el brazo sobre sus ojos.
—Sí, lo sé pero está cada vez más insoportable con este asunto. Tienes que hacer algo ahora —Yukio se había puesto serio, esta situación empezaba a colmarle la paciencia y si no era Etsuya el que evadía el tema, era Kiyoshi, como lo hacía en ese momento.
—Ya sabré cuando decirle —repitió Kiyoshi con cansancio. Le hartaba que le llegara con ese tema cuando acababa de tener un encuentro bueno con algún ligue o amigo.
—Está bien, te dejaré tranquilo, pero espero que no te arrepientas después —dijo enojado Yukio. Era el colmo, pero estaba decidido, que hicieran lo que quisieran. «A ver si no sales pagando por esto, Kiyoshi, estás metido en un buen lío», pensó al momento.
—Creo que mejor me voy a mi cuarto, se me fastidió el momento —Kiyoshi se levantó con dirección a su cuarto. Por su mente ya pasaba «que dejen de meterse en mis problemas, yo sabré como solucionarlos».

5

El silencio en la que había sido sumida la habitación, era interrumpida por el timbre del celular. Tatsuya, quien se encontraba durmiendo, empezó a moverse de lado a lado, tapando su cabeza con cobijas y almohada, un intento inútil.
Molesto, terminó tomando el celular fijando su mirada en la pantalla. Frunció el entrecejo cuando vio que era un número desconocido.
—Rayos, quien sea me las va a pagar —, susurró entre adormilado y enojado. Apretó el botón verde y contesto, —¿Quién rayos es?
Tatsuya —escuchó una voz muy familiar, frunció sus facciones, sorprendido. Primero porque le llamara y segundo, porque se encontraba entrecortada.
—¿Para qué me llamas? Hiroshi —susurró conteniendo sus sentimientos.
Perdóname, pero necesito que me ayudes —susurró su hermano. Algo que empezó a inquietar Tatsuya.
—Me has tenido abandonado desde que nacimos y ahora me llamas por ayuda. Que descarado eres —expresó el castaño sus verdaderos sentimientos.
Perdona, no es mi intención…
—Déjate de tonterías y no me llames más… —empezó diciendo e interrumpiendo a Hiroshi, no obstante, el otro hizo lo mismo.
¡Padre se volvió loco! Me golpeó —gritó Hiroshi, destrozado y con la voz completamente cortada por el llanto.
—¿Qué? —fue lo único que pudo decir Tatsuya. Parecía que a su padre no le bastaba con haberle golpeado solo a él. Si bien sentía resentimiento por Hiroshi, el que su padre le hiciera lo mismo no se lo perdonaría. —¿Dónde estás?
Me duele el cuerpo, apenas y pude subirme al tren con rumbo a Tokyo, pero no se a donde ir. Perdona si te molesto, pero por favor, ayúdame —, la voz claramente entrecortada de Hiroshi se expresaba en cada palabra impregnada en un dolor, no físico, más bien, estaba dentro de su alma.
Tatsuya apretó la mirada con fuerza. Su corazón latía con rapidez y dolía como si le clavaran una estaca. —¿En qué estación estas? —, preguntó, —quedate donde estas y no te muevas por ningún motivo —dijo una vez escuchó el nombre de la estación.
Gracias, Tatsu-chan —susurró Hiroshi al colgar el teléfono.
Tatsuya colgó y de inmediato se levantó de su cama cogiendo lo primero que encontró de ropa. Se amarró el cabello con una liga y tomó dos sudaderas, una se la puso, la otra la guardó en su pequeña mochila. Cogió dinero y su teléfono. Entonces salió del departamento con llaves en mano.
—Tengo que pedir ayuda, pero… ¿a quién? —pensó un momento, no podía llamar a Katoo, tampoco pedirle ayuda al chofer, no había nadie más. Para entonces, tres siluetas se le vinieron a la mente. Analizó y se decidió por el más indicado, tenía su teléfono desde el día del club nocturno.
Marcó de inmediato y esperó a que contestara —¿Tatsuya, qué pasa. Por qué llamas a esta hora? —escuchó decir con voz sorprendida y extrañada.
—Perdona la molestia, necesito tu ayuda, por favor Yukio —expresó Tatsuya con notoria preocupación.
¿Te encuentras bien? —mencionó el rubio con rapidez, se levantó para vestirse con premura.
—Yo sí, pero mi hermano no, por favor… no preguntes nada ahora, te espero —Tatsuya estaba en ese momento prácticamente corriendo de lo rápido que caminaba. Por la hora, las calles estaban casi solas, solo algunas personas que aún transitaban pero eran, la mayoría, borrachos y drogadictos.
Está bien, solo dame la dirección —mencionó Yukio con el teléfono en mano, con las llaves en el bolsillo y subiendo al ascensor después de dejar un escueto mensaje en la mesa, «salí en la noche, después regreso», era lo único que se leía —Ok, estoy allá de inmediato.
—Gracias —, susurró Tatsuya, sonrió un poco. Su corazón le decía que podía confiar en él puesto que era el más serio de ellos tres.
Después de 45 minutos aproximadamente, finalmente llegó al lugar citado por Hiroshi. Empezó a buscar por todos lados de la estación, en cada rincón. Su manera de caminar aumentaba con cada paso que daba. Justo cuando su desesperación le estaba venciendo le encontró, en el rincón donde se encontraba el túnel del tren. Corrió a su lado.
—Hiroshi. Dios mío, mira como te dejó ese maldito —susurró con furia y preocupación al ver a su hermano en tal estado.
Un magullado, destrozado y débil Hiroshi solo levantó la mirada viendo a Tatsuya, —gracias, me alegra que hayas venido, —sonrió feliz. Dentro de todo, sabía que le había hecho daño, pero desde hace tiempo se había arrepentido, cuando su hermano estuvo a punto de morir gracias a su padre.
—No hables, solo esperamos a que llegue un amigo y ya nos vamos —, mencionó Tatsuya sentándose a lado de Hiroshi, e hizo algo que no se esperó hacer nunca. Pasó su brazo por los hombros de su hermano, quien se encontraba tembloroso, con miedo pero con una tranquilidad de verle de nuevo.
—Lo siento —fue lo único que dijo Hiroshi al tiempo que cerraba los ojos y se recargaba en su hombro. Tatsuya solo suspiró un poco más tranquilo.

6

Se encontraba buscando por todos lados, la llamada de Tatsuya le había preocupado demasiado. Su voz estaba casi cortada de preocupación y desesperación.
Cuando finalmente le vio, la sorpresa se le presentó cuando observó que estaba en compañía de un joven prácticamente igual al castaño. Sacudió la cabeza y se dirigió a ellos con premura.
—Tatsuya. Estoy aquí, ¿se encuentra bien? —habló Yukio con clara preocupación, ayudando al castaño a levantar al otro chico.
—Eso espero. Tenemos llevarle a un hospital —Tatsuya había despertado a Hiroshi desde que vio a lo lejos a Yukio, más Hiroshi no quiso hablar.
—Pues vamos. Después me explicas todo —Tatsuya asintió a lo dicho por el rubio multicolor. Caminaron los tres juntos, tomando a Hiroshi cada quien por cada lado.
Si, después vendrían las explicaciones, ahora, lo más importante era que Hiroshi estuviera bien. «Gracias por no preguntar ahora Yukio», pensó Tatsuya con alivio. Aunque había algo que le preocupaba, ahora… ¿dónde iba a ir Hiroshi?
Por su parte, Yukio se mostraba serio y sorprendido a la vez, pero eso no lo necesitaba ahora Tatsuya. Tenía que guardarse todas las dudas que habían surgido cuando le encontró con este chico.
—¿Te encuentras bien Hiroshi? —le escuchó decir a Tatsuya. Se veía preocupado. Suspiró, sabía que después se enteraría de lo que estaba pasando.
Hiroshi asintió, pero por su mente solo pasaba arrepentimiento por el trato que le había dado a Tatsuya y por consiguiente, no tenía cara para pedirle vivir con él. Ahora, tenía que encontrar un lugar donde quedarse y también llegaría el momento de dar explicaciones.
Tatsuya Katsumoto, como se apellidaba ahora, tenía la oportunidad de seguir guardando aquellos sentimientos de odio que le habían generado desde su niñez. O bien, podía mandarlos lejos y perdonar a su hermano. En realidad no lo sabía, lo único que tenía claro, era que aquella imagen de Hiroshi Inao, le habían provocado una confusión terrible.
«¿Ahora qué hago? Ian, Katoo… ayúdenme a decidir… por favor», pensó Tatsuya con frustración.

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