Capitulo 06. Conociéndote



ALMAS SILENCIOSAS
ESSENCES

Capitulo 06. Conociéndote

« Los presentimientos que me generaste cuando te conocí, quedaron en el olvido cuando comencé a entender a la persona que escondías en lo más profundo de tu alma. Ahora te entiendo, puedo ver con claridad todo ese dolor que por años has cargado en tu corazón. »

Una nueva semana se reanuda tras el amanecer del lunes. Niños, jóvenes y adultos empiezan a reanudar sus actividades en el colegio, en la universidad y en el trabajo.
Dentro de un enorme edificio departamental, Soun Katoo termina por peinar su larga cabellera en el baño de su lujoso hogar.
Al concluir, dirige sus pasos hacia el cuarto de Tatsuya. Probablemente esperaba encontrarle acostado como era costumbre, no obstante, algo que no esperaba era que estuviera bañado y vestido, terminando de acomodar algunos detalles de su aspecto.
—Es una sorpresa encontrarte despierto sin necesidad de estarte hablando —dijo Katoo sonriendo al tiempo que cruzaba sus brazos y se recargaba en el marco de la puerta —Buenos días.
—Si, claro —habló con arrogancia aún viéndose en el espejo con peine en sus manos —tal vez sea porque me amenazaste con alejarme de Japón —y asintió— si, probablemente sea eso —entonces volteó a verle dejando el objeto sobre su negro tocador.
—Tatsuya, no empieces con ese carácter, te vas a hacer viejo —río saliendo del lugar hacia el comedor.
—Y se supone que yo soy el infantil, que idiota —Tatsuya se levanto para comenzar a recoger lo que necesitaría ese día. Un cuaderno, un bolígrafo, los papeles a entregar en las oficinas del colegio y una pequeña muda de ropa, costumbre desde hace años —Listo.
Salió para reunirse en la cocina con Katoo, aquel que hacia un par de años le acogiera bajo su tutela. En realidad estaba agradecido con él porque aún con su mal comportamiento y sus expulsiones, le seguía aguantando.
—Estoy listo —tomó un vaso de jugo y uno de leche de soja. Una característica de Tatsuya pues le gustaba la soja en cualquier alimento que implementarlo.
—Se me olvidaba decirte algo —dijo Katoo, llamando la atención del chico por la seriedad de sus palabras —Tengo que volver a viajar. Es necesario por mi trabajo, voy a Estados Unidos y no tengo idea del tiempo que tardaré.
—Perfecto, no tienes que preocuparte, ya estoy acostumbrado a esto —mencionó tomando sus alimentos y restándole importancia a lo que sabía, venía con esa mención.
«No quiero problemas.»
—No quiero problemas. — «Lo sabía», pensó sonriente cuando escuchó las palabras de Katoo.
—Ya entendí. Si me vuelven a expulsar o amonestar en el colegio o en cualquier lado, me llevarás fuera de Japón. No tienes que recordarlo. —Sentenció con arrogancia.
—Deja de comportarte como un chiquillo. —Recogió sus platos para llevarlos a la cocina una vez terminó de desayunar y agarró su maleta —vamos ya, tenemos que ir al colegio.
—Yes, Boss —mencionó con burla una vez se levantó, dejó sus vasos en la cocina y siguiendo a Katoo, se dirigieron al auto que los llevaría a su destino.

1

—¡Hey! Ustedes dos, despierten que ya me quiero ir —gritó Etsuya que desesperado aporreaba el par de puertas consecutivas de Kiyoshi y Yukio.
—Rayos. ¿Por qué eres tan agresivo? —dijo un malhumorado Yukio que abrió la puerta tallando con la palma su adormilada mirada.
—Me fascinas enojado pero no cuando duermo querido, —bromeó un poco Kiyoshi en las mismas condiciones que Yukio.
—A callar, mejor apresúrense si no quieren quedarse sin despertador —fastidiado de ser la alarma de aquellos dos, el castaño se dirigió hacia la sala para terminar su jugo de naranja matutino.
—Qué humor, mejor consíguete pareja —dijo el rubio de mechas al meterse al baño para terminar de despertar y revolver su cabellera.
—Cierra la boca Yukio
Después de unos minutos, ambos, Yukio y Kiyoshi, salieron bañados y arreglados para tomar un ligero desayuno antes de que su amigo volviera con su mal genio.
—¿Listos? —arrogante les interrogó Etsuya, recargado en la mesa. Ambos asintieron con cansancio —entonces vamos, que se hace tarde —se apresuró a tomar sus pertenencias para salir del departamento.
—Kami-sama, como te encanta la puntualidad —Kiyoshi, con una ligera risa de por medio, tomó una pequeña fruta y una lata de jugo de naranja para comerlo en el camino.
Etsuya, quien estaba tomando su pequeño morral color beige, volteó para mirar a su querido rubio con una ceja levantada y una mirada asesina. Esta escena solo provocó un estallido de risas entre Kiyoshi y Yukio, el último que estaba tomando una taza de café con leche.

2

Mientras el auto que transportaba a Tatsuya y Katoo, el castaño venía con la mirada cerrada al tiempo que escuchaba su música favorita.
—Hemos llegado, —menciono tranquilo Katoo jalando uno de los audífonos del joven a su lado. Tatsuya, por supuesto, se molestó.
—Puedes ser más amable, me dolió —dijo sobando su oído derecho.
—Vamos Tatsu-chan, no te enojes —con la risa aguardando en su garganta y aquel tono de burla en su voz, Katoo observó de reojo a Tatsuya.
El chico simplemente suspiró dándose por vencido, era imposible seguir discutiendo con Soun cuando empezaba a llamarlo Tatsu-chan.

3

—Ya llegamos señor puntualidad —se burló Yukio una vez estuvieron en la entrada del colegio, —Auch!—se quejó después de un codazo de Etsuya en el estómago, no muy fuerte pero para nada una caricia.
—Mejor cierra la boca. Prefiero irme a mi salón que seguir escuchando sus quejas, si quieren seguir durmiendo, entonces váyanse de regreso —mencionó Etsuya con enfado mientras mantenía los brazos cruzados.
Kiyoshi, que mantenía una sonrisa en su rostro después de verle enojado, le pasó su brazo izquierdo sobre los hombros, —no te molestes Etsuya. Sabes que sin ti, ya habríamos sido expulsados desde primer año, además, te vez lindo cuando te enojas.
—Kiyoshi —gritó reprimiéndolo pero suspiró dándose por vencido, era imposible con estos amigos que tenía —mejor me voy a mis clases.
Yukio y Kiyoshi rieron viendo la partida del chico. — Ya me voy, tengo cosas que hacer —mencionó Yukio una vez se alejó Etsuya.
—Claro, nos vemos en el descanso, en el lugar de siempre —gritó el rubio a Yukio que ya se alejaba, el otro solo levantó la mano en señal afirmativa rumbo a su edificio.
Fue justo en ese momento cuando Kiyoshi observó la llegada de un automóvil negro bastante elegante «Parece que alguien interesante a llegado», pensó sonriente, metiendo ambas manos en los bolsillos de su pantalón y siguiendo con la mirada a la persona que bajaría del vehículo.
Cuando le vio, no solo su mente se sorprendió, su corazón y su cuerpo hicieron lo mismo al verle. Un estremecimiento desconocido le recorrió por completo, al igual que un extraño e incómodo hormigueo en el estómago.

4

Volteó a la ventana del auto una vez se detuvo, y se sorprendió con lo que estaba delante de sus ojos, por lo mismo, bajo presuroso pero tratando de aparentar tranquilidad.
Frente a él, un grupo de edificios hacía presencia rodeando a una pequeña fuente en medio de ellos. Los edificios elaborados de ladrillo barnizado para resaltar su color; la línea central, lugar donde era la entrada de los edificios, estaba construida de vidrios sostenidos por barras de metal para aguantar su peso; eran tres pisos en donde, cada edificio, en su primer piso, poseía balcones de descanso para sus estudiantes.
El pequeño jardín en el centro de aquellos edificios, estaba rodeado por una sabana de pasto y arboles con sus caminos dirigidos a su respectivo camino.
—Impresionante, verdad —menciono Katoo sonriente, observando la reacción de Tatsuya, claramente sorprendido.
—Sabía tus gustos por las escuelas… pero… esto es increíble —hablo tranquilo regresando a su expresión serena y sería de siempre, —nunca había estado en este tipo de colegios— susurró, diciendo la verdad, a pesar de pertenecer a una familia de buena posición económica. No imaginó que este tipo de colegios existieran en Japón.
—¿Necesitas algo más? —, negó Tatsuya con la cabeza, —entonces yo me voy, estaré pendiente de lo que necesites y de tu comportamiento —aseguró Katoo tomando los hombros del chico.
—Ya lo sé, no necesitas recordármelo —dijo Tatsuya para después ver a Katoo y sonreírle amigable —que te vaya bien.
—Nos vemos —se despidió Katoo para subir de nuevo al automóvil y partir, dejando solo a Tatsuya que volteó observando los alrededores.
—¡Vaya! Este lugar es bastante grande —susurró Tatsuya al darle la cara a los edificios que observó atentamente. —Demonios, ¿Dónde están las oficinas?—, observó el mapa del colegio que se hallaba en un costado del camino para saber a dónde tenía que dirigirse.
—Si me permites, te puedo acompañar —escuchó que le decían por la espalda y volteó reconociendo al chico, cosa que le sorprendió, —hola, me alegra verte —mencionó un sonriente rubio. Claro que le conocía, pero no pensó en volverle a ver.
—¡Ah! Kiyoshi —recuperando la compostura, sacudió la cabeza negativamente, —que coincidencia—, palabras acompañadas por una suave sonrisa. Le miró para segundos después, aceptar su invitación, —claro que puedes, tengo que ir a las oficinas pero acabo de perderme.
Riendo suavemente, Kiyoshi empezó a caminar hacia la izquierda (viendo de frente a los edificios), y enseguida lo empezó a hacer Tatsuya a su lado, —Eres nuevo, es normal que te pierdas en una escuela tan grande como esta—, mencionó observando de reojo al chico que venía volteando por todos lados.
—Igual me sorprende la estructura de los edificios y el jardín. Parece una mansión en lugar de un colegio —Tatsuya se mostraba algo curioso, recordaba sus antiguos colegios pero ninguno con un jardín tan bien cuidado y hermoso como este que veía.
—Sí, pensé igual que tú cuando ingresé, pero realmente es una maravilla estar aquí —dijo Kiyoshi sonriendo y con las manos en los bolsillos de su pantalón.

5

Venía entrando, algo distraído a decir verdad, pensaba aún en aquel chico de la discoteca, alguien misterioso. No obstante cuando levantó la vista se percató de la plática de sus compañeros.
—¿Por qué tanto alboroto? —, preguntó el castaño con curiosidad al tiempo que llegaba con el grupo que se ubicaba a lado de los ventanales detrás del salón de clases.
—Buen día Etsuya.
—Un nuevo alumno.
—¿En mitad de curso? —frunció Etsuya el entrecejo pues siendo mitad de curso era extraño que un nuevo alumno se integrara.
—Eso parece
—Dicen que entra a nuestro mismo curso.
—Qué extraño… ¿Quién podrá ser? Tengo curiosidad —susurró al momento en que se dirigía a su pupitre. Se sentó y cruzando los brazos, se dedicó a observar el salón. Sentía un ambiente distinto, a lo mejor, y si su suerte lo acompañaba, conocería al nuevo alumno.

6

Se encontraba recargado en uno de los ventanales junto a la puerta esperando. No podía despegar la vista de aquel chico. Tatsuya era parecido a un modelo, con aquella gracia al caminar, su fina cadera que podía apreciar gracias a los pantalones que llevaba.
Despejó sus pensamientos una vez le vio regresar, —¿qué edificio y salón te dieron?
—Edificio 2, salón 208 —, leyó en la papeleta que le dieron una vez recibió su horario y los papeles correspondientes que habían quedado pendientes de realizar.
—¡Vaya! Te tocó con Etsuya —Tatsuya de inmediato levantó la vista con extrañeza —el chico que casi te asesina con la mirada el fin de semana —sonrió Kiyoshi aclarando quien era, aunque no pudo evitar que fuera con un poco de burla.
—¡Ah! Entonces creo que la pasaré un poco mal —suspiró Tatsuya resignado. —Lo siento, sé que es tu amigo pero seamos realistas, no le caigo bien —abrió los brazos al momento de decirlo. Negó con la cabeza, parecía que el día iba a empezar mal con aquel comentario. Empezó a caminar entonces, escuchando al rubio que hablaba de nuevo.
—Bueno, eso no es cierto, estaba de mal humor porque siempre es muy puntual, ese día llegamos tarde y pensó que no alcanzaríamos lugar —Kiyoshi quiso defender un poco a su amigo, aunque sabía que no era la realidad.
—Pues vaya manera de demostrar su mal humor, casi echa a perder la noche —contraatacó Tatsuya, la verdad es que el castaño pelilargo no le había caído bien después de los desplantes que le hizo, ese día había sentido una incomodidad gracias a aquel chico.
—Bueno, pero tienes que conocerlo, no es como te mostró en primera instancia.
—Lo intentaré, mas no prometo nada.
En el camino, Kiyoshi y Tatsuya platicaron sobre la escuela. El rubio le explicó un poco de la distribución de la escuela, sobre los maestros y su estricto trato con los alumnos, sobre los mismos estudiantes, entre muchas otras cosas que necesitaba saber.
Entre la plática se les fue el tiempo y llegaron al nuevo salón de Tatsuya. Se detuvieron, el rubio sonrió de frente al chico recargando su espalda en la puerta del salón. —Llegamos. Creo que te acompañaré hasta dentro, quiero ver la cara de Etsuya —dijo con Kiyoshi maldad.
Tatsuya le observó de reojo con una sonrisa, al parecer, al final se iba a divertir con estos chicos, —te encanta molestarlo ¿verdad? —Kiyoshi solo sonrió al momento en que ambos entraron al salón.

7

—Etsuya. Ese de allá ¿No es uno de tus amigos?
Curioso volteó a ver hacia el lugar que señalaba su compañera de clase, entonces vio entrar a Kiyoshi, —Si… —si sonrió, solo fue un instante ya que detrás del rubio venía entrando era él.
—Es el nuevo —susurraban los compañeros de clase mientras Etsuya fruncía el entrecejo. Observó como buscaban un lugar desocupado, lo que fue una molestia en su interior, el único lugar desocupado era a su lado.
Ambos chicos se dirigieron hasta donde se encontraba, en el cual, Tatsuya tomó asiento en su nuevo pupitre.
—Etsuya, te encargo a mi querido Tatsu-chan —dijo Kiyoshi hincándose entre los dos asientos, entonces sintió el dolor en su brazo derecho — ¡Ouch!—, Tatsuya le había pegado por primera vez.
—No me llames así —habló Tatsuya con resentimiento volviendo su vista al frente, cruzando con delicadeza los brazos.
—¡Qué genio! Oye no te enojes, lo hago por cariño, no por querer molestarte —Kiyoshi se recorrió al pupitre de Tatsuya recargando sus brazos entre la mesa y el respaldo.
—Me molesta, así que evita que te siga golpeando —se alejó un poco Tatsuya sintiendo que el rubio estaba muy pegado a él. Como le molestaba que le dijeran así, Tatsu-chan.
Con maldad, se levantó del lugar, Kiyoshi ya tenía planeada su despedida después de escucharle, —adiós, —dijo y se inclinó para darle un beso en la mejilla que sobresaltó a Tatsuya, —querido Tatsu-chan, —y salió corriendo sin observar su reacción, todo fuera por evitar un probable desquite de su parte.
—¡Maldito Kiyoshi! Deja que te vea otra vez —, se levantó con intención de seguirle, no obstante, ya se había ido. Se sentó de nuevo con un enojo tan infantil que escuchaba al resto de la clase reír pues curiosos habían tratado de escuchar la plática del nuevo con Kiyoshi.
Todo esto no había sido desapercibido para Etsuya, pues la molestia era tan obvia, Kiyoshi no le había hecho caso en ningún momento, solo para decirle que cuidara Tatsuya. Observarle con él, le generaba una marea de celos increíble.
« Tranquilo Etsuya, dijiste que ibas a hacer el esfuerzo por no hacer una nueva escena sin conocer a la gente ». Suspiró profundo con los ojos cerrados, una y otra vez en su lugar, el rostro hundido en sus manos que se hallaban recargadas en su pupitre. Entonces se volteó a mirar a Tatsuya que se había mantenido serio y tranquilo en su lugar desde la salida de Kiyoshi.
—Hola —, se decidió a saludarle. Tatsuya, al instante, le observo de reojo,  —¿Necesitas los apuntes? Te los puedo prestar —, se animó a decirle después de unos minutos, «pero que mirada tan pesada tiene», pensó al sentir la mirada del castaño sobre él.
Tatsuya estaba esperando que le hablara, desde que entró se había dado cuenta de que Etsuya solo le miraba con una cargada oleada de resentimiento y celos. Sonrió un poco, por primera vez iba a cumplir una promesa, Kiyoshi se había comportado bien con él, por lo que trataría de conocer al chico que se decía su amigo pero que destilaba amor por el rubio.
—Gracias, así me dejará de molestar Katoo con lo mismo —, si, tenía que ponerse al corriente después de dejar la escuela anterior. Ahora, en esta ocasión, tendría que ponerse a estudiar si quería hacer lo que le viniera en gana, pero sobre todo, mantenerse en Japón.
—Si no es indiscreción, ¿Quién es Katoo? —, preguntó un curioso Etsuya, que después de escuchar aquel apellido, pestañeó intrigado.
Tatsuya pensó por un momento si decirle o no, pero a la mente se le volvió a venir el rostro del rubio. —Mi tutor

8

Las horas de clase habían transcurrido casi igual para Etsuya. Las horas de clase, los intermedios entre clase y clase donde comenzaba plática con sus compañeros de clases, temas triviales, variados. Los grupos de amigos por cada rincón del salón. Y de nuevo una nueva clase.
La diferencia lo hacia una solitaria persona. Tatsuya que en esos ratos hacia dos cosas, o se quedaba en su lugar con los brazos cruzados y la cabeza recargada en ellos, o se iba a las ventanas, lugar donde se recargaba para observar el exterior. Pero siempre ignorando a todo el salón.
Así, con este ritmo, entre clases entretenidas y otras aburridas, se pasó el tiempo y la hora del intermedio de clases llegó. Etsuya empezó a recoger cuadernos y libros al igual que el resto del grupo.
—¡Tatsuya! Vamos a comer —Entró al salón, un siempre alegre Kiyoshi, con los brazos cruzados por detrás de la cabeza y su mochila colgada de un solo hombro.
Tatsuya sonrió al levantar la cabeza para observarle, —a ti te quería ver querido —, mencionó con malas intenciones. Kiyoshi, quien prestó atención de inmediato, no se esperó que al llegar ante el castaño, recibiera un nuevo golpe, esta vez, en el pecho.
—¡Ay! ¿Por qué tan agresivo? —, reaccionó el rubio tras la agresión mientras le miraba.
—Te dije que no me dijeras así —mencionó Tatsuya al recoger su mochila para voltearle a ver de nuevo.
—¿Cómo? Querido Tatsu-chan… ¡Ay!
—Vamos —dijo Tatsuya ignorando por completo la nueva queja de Kiyoshi que solo sonreía ante su reacción.
Volteó a ver a Etsuya que solo se quedó mirando aquella escena que le empezaba a sacar canas, —no te quedes parado Etsuya, vamos —sonrió caminando tras Tatsuya que se encontraba casi saliendo del lugar.
«Vamos, si vino solo por él. Perro», eran los pensamientos traicioneros de Etsuya que estaba celoso, un sentimiento que no lo tendría si solo fuera ocasional, no obstante, sentía que aquel seguimiento de Kiyoshi tras Tatsuya era algo que podría llegar a más.
Iban los tres caminando hacia el comedor. Pero a diferencia de cómo era antes, donde iban platicando los dos. En esta ocasión, Kiyoshi iba a lado de Tatsuya platicando mientras él iba retrasado unos cuantos pasos, observando y escuchando los temas triviales de ambos.
Al llegar al comedor, observaron que Yukio levantaba una de sus manos al tiempo que con la otra se quitaba los audífonos que quedaron colgando de su cuello.
—Yukio, mira quien entró a la escuela —dijo Kiyoshi sonriendo al llegar a la mesa donde se hallaba el otro rubio de mechas multicolor.
—Hola Kiyoshi, Etsuya —, sonrió al saludarles para después voltear hacia el chico que conoció el fin de semana —Tatsuya, que alegría verte —, claro que ya lo sabía. En una clase que tuvo libre había salido al jardín pasando por el edificio donde se encontraba el salón de Etsuya y desde ahí pudo verle, recargado en una de las ventanas, serio, pensativo pero igual o más atractivo que siempre.
—Hola Yuki —saludó sonriente Tatsuya y con una soltura diferente a la mostrada con Kiyoshi y Etsuya, tomó asiento a lado de Yukio quien estaba a punto de preguntarle por su día. No obstante, dos pensamientos fueron expresados de diferentes maneras.
«¿Yuki? ¿Desde cuándo le dice Yuki?», Etsuya turnaba su celosa y sorprendida mirada de uno a otro. Sintiendo un resentimiento y una molestia tan inusual que hasta su misma reacción la desconocía.
—¡Hey! ¿Por qué te dice así y a mí no? No es justo —Kiyoshi, como de costumbre, expresaba una molestia y muestra de celos un tanto fingida puesto que en realidad si las sentía arder por dentro, prefería seguir con aquel juego que empezó el mismo a que pasara cualquier otra cosa.
—Porque me caes mal, —mencionó Tatsuya volteando la cara y sonriendo de lado a Yukio que no sabía cómo se estaba aguantando la risa por aquella demostración tan infantil de ambos, «me encanta molestar, solo eso y eres el blanco perfecto. » Pensó el castaño viendo que tomar en ese momento.
—Qué malo eres Tatsu-chan
—¡Te dije que no me llames así!

9

Parecía que el tiempo ese día no se iba a acabar, al menos para Etsuya que no veía hora para irse a casa y pensar en todo lo sucedido ese día. «¿qué puedo hacer para quitarme esta molestia? Me irrita la forma tan rápida en que hicieron afinidad esos dos con Tatsuya. Es incomodo, me molesta y no tengo idea del por qué», pensaba.
Fue entonces cuando en la última clase recordó aquella conversación con Kiyoshi en aquel antro.
«Una cosa es que te caiga mal y otra distinta que seas tan arisco cuando no te ha hecho nada… Creo que tienes que disculparte con él»
Si, tenía razón, se estaba precipitando. Haciendo un análisis personal, ni siquiera había hecho el intento por conocerle, solo se dedicó todo el día a hacer un mal concepto de Tatsuya siendo Kiyoshi el que estaba tras él. Está bien, le conocería primero antes de juzgar a su compañero de clase.
Fue entonces que el timbre retumbó, el día de clases había finalizado por ese día. Antes de recoger sus cosas, se volteó de inmediato hacia el castaño que recogía las pocas cosas que había cargado ese día. Suspiró profundo y procedió a hablar.
—Tatsuya —, dijo y este con un , respondió. —¿Me acompañas por un libro al centro comercial? —, bien, estaba hecha la invitación. Al final tenía que prestarle sus cuadernos para que éste se pusiera al corriente.
Tatsuya se sorprendió un poco con lo dicho por Etsuya. Según él y por su reacción, no era de su agrado y ahora le venía con la invitación. No obstante, el conócelo de Kiyoshi, pasó justo en ese momento por su cabeza junto con el  no quiero problemas de Katoo.
—Claro, vamos —mencionó serio pero con expresión más amistosa que en horas pasadas.
Etsuya sonrió. No podía negar que los celos seguían comiéndolo por dentro, pero quería conocer aquella curiosidad que le carcomía en algún lugar de su propio ser. Quería saber lo que se ocultaba dentro de la misteriosa mirada de Tatsuya.
Salieron del colegio rumbo al centro comercial que quedaba a 20 minutos de camino en autobús. A Etsuya se le ocurrió empezar a platicar de cosas un poco triviales para Tatsuya, sin embargo, para él era conocer un poco los gustos del chico. Hablaron de su música favorita, comida, lugares que conocían o querían conocer.
Durante la plática, Tatsuya se fue olvidando del estrés que a diario se acumulaba en su mente y la opresión que se encerraba en su alma. Por alguna razón, nada lógica por cierto, Etsuya le estaba recordando a cómo conoció a Ian, aquel niño que prometió regresar y jamás lo hizo. Entonces un atisbo de tristeza se reflejó en su corazón, un pinchazo suave pero dañino.
Etsuya por otro lado, se preguntaba porque siempre tenía que juzgar a la gente antes de conocerles. Claro, de chico les brindaba toda la confianza a aquellos que se hacían llamar sus amigos pero normalmente siempre terminaban dándole una puñalada por la espalda. En cambio, cuando conoció a Yukio y a Kiyoshi, no le importó ni las apariencias de ambos ni nada, de inmediato conectaron los tres. Se hicieron amigos y al pasar los días, meses incluso, terminó enamorado de Kiyoshi. Pero Tatsuya era diferente, este chico traía un aura que le incomodaba, tal vez hacía mal en sentirlo, a lo mejor era otra cosa.
—Hemos llegado, ¿verdad?
Al escuchar a Tatsuya, Etsuya volteó de inmediato a ver el nombre del lugar que señalaba. Center Palace titulaba como nombre el centro comercial, —Si, creo que debemos bajar aquí, sígueme —pronunció y ambos bajaron del autobús.
Tatsuya iba volteando por todos lados, si bien era cierto que había llegado a Tokio hace meses, tal vez un año máximo. Siempre se la pasaba en fiestas, por lo tanto, no conocía bien los centros comerciales, solo conocía todos los antros de la ciudad.
Tiendas de muebles, ropa, zapatos, comida, música. Ese centro comercial tenía de todo, pensaba Tatsuya. Cuando llegaron al destino que Etsuya buscaba, entraron para empezar el recorrido ya que el lugar era un poco grande para ser una librería. Al menos eso pensaba el castaño puesto que no le gustaba leer mucho.
—¿Te gusta la literatura? —, se animó a preguntar Tatsuya curioseando las estanterías que contenían todo tipo de libros.
—Sí, mi autor favorito es Tolstoi, me gustan sus libros en general pero Guerra y Paz en especial —respondió con una agradable sonrisa al tiempo que buscaba el libro que había ido a buscar hasta que lo encontró.
—Paso, prefiero algo menos complicado, —claro, Tatsuya tenía un ritmo de vida marcado desde hace años. Fiesta, alcohol y sexo era su rutina diaria. Claro que iba a la escuela, siempre pasaba los cursos por my poco, pero pasaba, pero para él eso no era lo más importante.
—¿Cómo qué? —preguntó curioso Etsuya alzando la vista para verle puesto que estaba con ella fija en el resumen del libro.
—Novelas ligeras, yo que sé —mencionó Tatsuya para deslindarse del problema que le ocasionaba cuando sabía que esas novelas ligeras eran revistas de modelaje, por decir alguna. —¿Vas a pagar?
—¡Claro! —reaccionó Etsuya dirigiéndose de inmediato a la caja. Una vez pagado salieron del establecimiento y pensó que sería bueno ir a comer algo, —¿Quieres ir a comer algo? —, le preguntó sonriente.
—Prefiero comprarme ropa —pronunció una vez vio un escaparate de ropa que le había llamado la atención,  —acompáñame, —mencionó y empezaron su andar hacia aquel local.
Al entrar, Etsuya solo miraba a Tatsuya buscando una prenda en especial al tiempo que le seguía los pasos. Tatsuya miraba de un lado a otro, buscando esa camisa que le había gustado hasta que, después de un rato, encontró lo que buscaba.
Una camisa blanca con un estampado de estrella sobre el pecho del lado derecho acompañada de unos jeans azules. Buscó un espejo grande que siempre se encontraban en todas las tiendas de ropa esparcidos. Cuando la encontró, empezó a desabrocharse la camisa que traía ante los ojos extrañados de Etsuya.
—Disculpa, los probadores están por allá —señaló Etsuya al observar la acción.
—No te preocupes, no pasa nada, siempre lo hago y no me dicen nada, —respondió con tranquilidad Tatsuya quien en esos momentos ya estaba quitándose la camisa dejando al descubierto aquel torso delgado y cadera estrecha que poseía.
«Con razón no le dicen nada, he de admitir que de verdad es bastante guapo», pensó Etsuya al verle. Volteó en ambas direcciones y no estaba equivocado, todas las señoritas que atendían se habían quedado viendo a Tatsuya, algo que hasta a él mismo incomodó. —De todas formas, cuando te pruebes los pantalones, por favor, entra en uno— advirtió incómodo.
—Te digo que no te presiones, relájate, no creíste que me desvestía por completo aquí, ¿verdad? —dijo Tatsuya al mirarle por el espejo, —claro que no lo hago, tendrían que ser de mi agrado para poder verme de cuerpo completo —aclaró con un dejo de burla que volvió a molestar a Etsuya.
—Al menos eres un poco decente en eso —frunció el entrecejo y cruzó los brazos después de responderle.
Aunque esta reacción de Etsuya ocasionó que volteara Tatsuya con el mismo gesto en el rostro que él, —te voy a decir algo Etsuya, puedo ser un libertino y hasta fácil si lo quieres ver así, pero tampoco soy un descarado que anda siempre desnudo en cualquier parte —aclaró de una vez por todas. Claro que le gustaba tener sexo, pero sabía elegir con quienes pasar la noche y hasta con quien quería repetir. Pero de ahí a andar como puta urgida no estaba en sus planes.
—¿Por qué me lo dices? —cuestionó con un dejo de sorpresa ante su reacción.
—Porque lo pensaste. Espera —respondió al tiempo que se dirigía entre toda esa ropa buscando una prenda en especial volteando de vez en cuando hacia Etsuya. Pasó un par de minutos hasta que encontró lo que buscaba, y sin mostrarle al de mirada azulada lo que traía, se dirigió a los probadores. Pasaron unos minutos para que saliera del estrecho cuarto y fue cuando se acercó a Etsuya con la prenda que había escogido hace poco tiempo.
—Estoy listo —, mencionó al llegar, —por cierto, pruébate esto, —dijo entregándole una playera estilo “Hippie”, parecida a la que traía puesta el chico en ese momento.
Etsuya se sorprendió al recibirla. Esa acción de verdad lo había tomado desprevenido, —qué… pero yo no puedo aceptar esto —replicó tartamudeando.
—Es un regalo por aguantarme el día de hoy, no te preocupes mucho y tómala, después lo das si quieres —despreocupado, se volteó para seguir viendo ropa, sin preocuparse de lo que hacía atrás de él Etsuya.
—Gracias, Tatsuya —agradeció Etsuya sonriente, «después de todo, creo que si me equivoqué contigo», pensó arrepentido.
—Tu si puedes decirme Tatsu-chan, claro, si quieres —dijo Tatsuya con una ladeada sonrisa, mirando de reojo a Etsuya.
—Por cierto, ¿por qué te molesta tanto que te digan así? —curioseó Etsuya al acordarse del comportamiento del chico con Kiyoshi.
—No lo sé, pero con Kiyoshi solo lo hago para molestarle, es un mal hábito que tengo —mencionó burlón al mencionar al rubio, situación que provocó la risa de Etsuya.
Y sí, Etsuya y Tatsuya la pasaron bien a pesar del mal concepto que se provocaron al conocerse. Mientras uno sentía arrepentimiento por la manera en que le había juzgado, en el otro sentía la misma calidez que cuando conoció a Ian, pero también empezó a crecer el miedo a pasarle lo mismo que esa vez.
El tiempo se les fue como espuma. Después de visitar 3 tiendas de ropa en las que compró Tatsuya algunas prendas, fueron a comer en un restaurante sencillo de comida rápida. Se siguieron en la tienda de música, en más librerías.
—Nos vemos mañana, —se dijeron ambos al despedirse y tomaron rumbos distintos. Mientras Etsuya tomó el autobús para llegar a su departamento, Tatsuya tomó el teléfono para marcar al chofer que se había quedado con él.
En el transcurso de las calles, con la tranquilidad que le brindaba el silencio y la música saliendo de la radio del automóvil, su móvil empezó a sonar desde su bolsillo del pantalón. Volteó para observarle de reojo y frunció el entrecejo al saber el personaje que marcaba la pantalla.
—¿Moshi Moshi? —contestó Tatsuya de mala gana.

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